Si padece fibromialgia seguramente ya se ha dado cuenta que para lidiar bien con esta enfermedad no es suficiente el tratamiento médico tradicional.  Es necesario también considerar otros enfoques de tratamiento entre los cuales están:


  • Tratamiento médico tradicional

  • Tratamiento holista

  • Tratamientos no medicamentosos

  • Tratamientos complementarios y alternativos


El Coaching de Fibromialgia es un tratamiento de tipo holista, no medicamentoso, complementario alternativo. Déjenme explicarles cómo surgió mi idea de esto.

¿Qué pasa cuando te diagnostican?

Muchas personas sienten un gran alivio cuando se les informa el diagnóstico de fibromialgia pues tras haber recorrido varios médicos y consultorios, al fin ya saben lo que tienen. De los más grandes alivios es cuando el reumatólogo confirma que se trata de fibromialgia y no una enfermedad imaginaria. Viene una liberación acompañada de un discurso dicho a todo pulmón… ¿Ven? ¡No estoy loca! Me la vivía recorriendo médicos y me decían que no tenía nada, que todo estaba en la mente. ¿Ven como sí tengo algo que me producía dolor todo el día?

Sin duda es una sensación de descanso pues al se pudo comprobar la existencia del malestar generalizado desde un punto de vista médico; sin embargo; también nos asalta la duda sobre ¿y ahora? qué va pasar?

No todas las personas responden igual al diagnóstico. Algunas al saber el diagnóstico, se aplican con su tratamiento y siguen su vida. Hay quienes viven la noticia de que llevarán una enfermedad crónica por mucho tiempo (pues no se ha encontrado la cura), con mucha angustia y ansiedad hecho que les impide llevar una vida con normalidad.


A este último grupo de personas le es necesario contar con distintas modalidades de intervenciones para poder superar este punto de inicio. Es ahí, en este punto, donde propongo el Coaching para Personas con Fibromialgia.

La negación lastima

¿Cómo llegué a esta conclusión? Les platico cómo lo viví yo. Una vez diagnosticada, seguí mi vida adelante con el tratamiento médico, pero seguí sin darme cuenta que estaba en la fase de negación lo cual me llevó a seguir amontonándome de actividades y tratando de resolver siempre los problemas de mis padres y hermanos. No sabía decir “No me corresponde”.

Aún cuando estaba llevando al pie de la letra los medicamentos, no estaba realizando las actividades complementarias que indicó mi reumatólogo. Aunque acudí a terapia, no hacía ejercicio ni meditaciones, ni actividades que trabajaran mi inteligencia a fin de evitar un deterioro condicionante por el síndrome. Eso me cobró una factura alta. No salía del dolor extremo, no podía moverme, se presentaban la fibroniebla diariamente y la sensación de cuerpo quemado era brutal, lo cual detonó una depresión profunda. Tuve que aceptar que había un duelo que trabajar.

Cuando llega la aceptación, creces.

Es por ello que un año después de haber recibido el diagnóstico me di a la tarea de investigar y aplicar algunos métodos de coaching en mí misma pues me convencí de que había sido una muy buena opción para tratar a algunas personas en mi trabajo cuando tenían algún tipo de reto frente a una enfermedad o situación familiar complicada.

Opté por mantenerme dentro del Coaching Cognitivo por ser la disciplina que más se ajustó al tipo de vida de una persona con este síndrome. Tal como define Myles Downey al Coaching; es el arte de facilitar el rendimiento, el aprendizaje, y el desarrollo de otra persona, decidí entonces realizar un entrenamiento de mis funciones cognitivas, es decir, estimular algunos procesos mentales que me permitieran realizar tareas adecuadas a mi nueva forma de vida con fibromialgia. Un ejemplo de ello fue realizar ejercicios apoyada de algunos libros de estimulación cerebral para desarrollar habilidades que creí tener inexistentes como la tecnología. También opté por tomar cursos en línea para diseñar páginas y administrar redes sociales para poner en práctica estas nuevas habilidades. Acudí a sesiones de meditación con distintos maestros y corrientes para aprender a meditar y manejar mejor la respiración. También decidí retomar mis clases de Chi-Kung para el buen funcionamiento de la energía corporal, además de que saqué del cajón mis colores y empecé a colorear mandalas durante momentos de ansiedad. Me siento orgullosa de decirles que me dio resultado.

sun-moon-mandala

Los mandalas son un sistema gráfico que contiene un espacio mental sagrado, un diagrama cosmológico y energético capaz de purificar la mente.

Además logré balancear el consumo de alimentos que no son nada amigables para cuando se tiene fibromialgia tales como es exceso de carne, refresco, café y tabaco, entre otros. He de confesarles que mi filosofía es, que cuando te quitan todo de tajo, terminas por flaquear y caes en lo que precisamente estás tratando de evitar. Esto lo fui trabajando de forma gradual de más a menos, a través de un programa que aterricé en la agenda de mi dispositivo móvil y ¡aquí me tienen! con menos brotes cada día, estando consciente, claro está; de que este padecimiento no tiene cura aún confirmada por la ciencia. Ya no me despeino buscando remedios mágicos untables, ni me doy pie a semejante auto-engaño que sólo me hizo perder tiempo y dinero.

Porque sé que algo se está haciendo… confío.

No pierdo esperanzas de que se están haciendo sendas investigaciones y se concentran resultados a través de congresos mundiales a cargo de IASP a quienes les envío mi gratitud por estar buscando financiamientos y especialistas para enfrentar y curar el dolor crónico.

Pero insisto, ya no me angustio con ese tema de si hay cura o no, o si los médicos están haciendo su chamba. Sé que muchos médicos con vocación y experiencia, nos creen y están buscando el remedio. Yo mientras, desde mi trinchera, me concentro en sentirme mejor y compartir resultados. Cuando pude verlos en mí, favorables en su mayoría, tomé la decisión de realizar un programa que yo llamo “Supero la Fibromialgia” que está basado en un sistema de coaching cognitivo a fin de proveer un apoyo integral para que logren sentirse mejor.

Fui también motivada no sólo por mi médico sino por más de 1000 seguidores en face y en otras redes sociales en donde brindo distintas cápsulas de información divididas en secciones.

Hay tanta necesidad de apoyo para este tema, que me parece importante sumarme a la tarea de compartir experiencias basadas en métodos ya probados. No pretendo decir que descubrí el hilo negro porque sería pecar de vanidad, por el contrario; con toda humildad, les comparto que he puesto un orden basado en un método concentrando varias filosofías de distintos autores para diseñar este programa.

Doy gracias a Dios y a mis Coachees que han tomado ya este sistema conmigo y que tuvieron confianza en mí que gracias a ellas pude afinar el programa. Fueron ellas las primeras en vivir este proceso quienes me han dado la pauta feliz de ir mejorando esto. Me siento honrada de leer sus testimonios en donde expresan que este Coaching de Fibromialgia las llevó a sentirse mejor y ser más productivas, lo cual consideraron como algo muy bueno para ellas.

Aún falta mucho por hacer mis queridas y queridos fibroguerreros. Aún hay muchas herramientas por descubrir y aplicar, sin embargo, hoy por hoy, me siento satisfecha de compartir que este coaching lo estoy haciendo alcanzable a través de sesiones en vivo en facebook y YouTube, y para un proceso más acelerado y con resultados más profundos, de forma individual a través de sesiones en línea para que no sea la distancia física o económica la que limite a las personas a obtener este beneficio.

Espero ser parte del engranaje que está trabajando para que las personas con este padecimiento, se sientan mejor consigo mismas y con el ambiente que les rodea pese a las dificultades que va presentando la enfermedad año con año. Despuès de todo la mente juega un papel importante en todo tipo de enfermedades para las cuales se tiene que desarrollar resiliencia.

Como dice el proverbio tibetano que asumí como frase de entrada en mis correos de notificación de suscripción al programa de Coaching:

 

“Cuando te permites lo que mereces, atraes lo que necesitas”.

 

 

Abrazo suave desde aquí, donde espero escucharte y apoyarte.

María Isabel

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