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Es sumamente importante en enfermedades crónicas como la nuestra, dar un seguimiento continuo pues suele afectar a varios aspectos físicos tales como las encías y los dientes, no porque la enfermedad la afecte en sí; sino porque las molestias hacen que busquemos la forma de “evitar” cepillar con precisión adecuada nuestros dientes, lo cual nos trae consecuencias muy desagradables.

Y esto lo he aprendido de forma muy drástica. En días pasados he estado sometida a sesiones de endodoncia que me traen muy agotada y adolorida por tanto no he tenido “cabeza” para escribir, diseñar, buscar imágenes, producir, etc., información constante para compartirles, me disculpo con ustedes. Espero su comprensión.

Mañana una vez más tengo sesión de endodoncia. ¡Muero del susto!

Pero quiero compartirles lo que he aprendido en este camino tan desagradable para que no caigan en el mismo error.

Cada vez que me lavo la boca, cepillo mis dientes con sumo cuidado porque esta simple tarea de asearlos, me resulta tremendamente dolorosa en condiciones normales. He cambiado de tipos de cepillo dental conforme a las instrucciones de mi odontólogo pero no parece dar resultado. Mis encías son tan sensibles a cualquier cambio de temperatura de agua o la pasta dental, que es un verdadero suplicio realizar una tarea que antes disfrutaba mucho.

Platicando con algunas personas que tienen Fibromialgia, coincidimos en que tomamos el mismo medicamento para dolor neuropático y una de sus reacciones secundarias es la resequedad en las mucosas. Creemos que esto podría ser una causa pero que lo más relevante es que “todas” presentábamos un poco de “resistencia inconsciente” al momento de cepillarse eficazmente las encías y dientes por lo altamente sensible de éstos. Algunos dejaron de usar hilo dental porque el simple hecho de insertarlo entre dientes, les produjo mucho dolor y sangrado.

Lamentablemente, la falta de un aseo bucal eficaz, genera caries y por tanto esas piezas tan valiosas como lo son las muelas y los dientes, corren el riesgo de perderse o someter a la persona a molestas endodoncias. De por sí, en condiciones normales es un procedimiento molesto, cuando se tiene FM resulta más doloroso aún. En mi caso tuvieron que ponerme siete cartuchos porque no había manera de que pudieran trabajar en mi boca, sin que rompiera a llorar y gritar de dolor. Fue difícil.

Pero aquí me tienen, buscando hacer contacto con ustedes para compartir esta experiencia a fin de que, aunque sea molesto el cepillado y uso de hilo dental y enjuagues, no dejen de hacerlo para evitar experiencias aún más dolorosas.

Les prometo que cuando esté en condiciones menos adoloridas como estoy hoy, investigaré más a profundidad este tema y les daré tips para evitar esto.

Como siempre, les mando toda la Luz para que vivan felices.

María Isabel