Han sido dos meses muy intensos en los que no tuve energía para escribir o para pensar siquiera. Tuve una de las experiencias más desagradables en mi vida que me rompió el corazón y debido a ello, opté por el divorcio. Tengo casi cuatro semanas con este nuevo estado civil y con ello, tengo frente a mí el reto de adaptar y reinventar mi vida desde que me diagnosticaron con Fibromialgia.

Estas últimas semanas he estado en una montaña rusa de emociones que han afectado mi progreso, ya de varios años, en el control de síntomas de fibromialgia. Empecé a presentar dolores intensos donde ya no había tenido debido a diferentes estímulos del entorno poco agradables, así que de nuevo estoy aplicando conmigo misma, las herramientas que sugiero a mis coachees con fibromialgia y que no encuentro mejor momento para compartirles los pasos que estoy llevando a cabo para evitar un brote fuerte de fibromialgia que me lleve a días de incapacidad.  Es importante destacar que no estoy pretendiendo ser mi propia coach porque, aún cuando llevo años ejerciendo esta noble actividad, es un hecho que en este tipo de ejercicio profesional, no se puede ser juez y parte. La riqueza de la visión de una tercera persona experimentada en el campo (psicóloga, analista o coach cognitivo), es lo ideal para lograr resultados favorables.

Pero entremos en materia.

¿Cómo he podido evitar un brote incapacitante de fibromialgia hasta este momento?

Cuando se te impone algún tipo de prueba, es natural que se tenga pérdida de control en varios aspectos, ya que esto rompe con la rutina a la que se está acostumbrado y te obliga a salir del área de confort; lo que supone hacer un alto y replantearse metas y objetivos. Esto genera inseguridad y ansiedad.

En momentos críticos no es sencillo trabajar estos temas estando sola o solo. En muchos de los casos, cuando “te mueven el tapete” con algún tipo de eventualidad que te impacta hondo; las personas requerimos de ser escuchadas y orientadas. Como coach cognitivo mi deber es facilitar a las personas a movilizarse hacia sus metas a través de diversas técnicas que puedan aplicarse en su día a día. Existen muy diversas técnicas ya utilizadas por distintas corrientes de coaching y aún cuando no estoy inventando el hilo negro; sí las estoy adaptando a un contexto orientado a personas con este padecimiento.

He aquí algunas de ellas que me han sido de gran utilidad en este difícil trance y que quizá podrán ayudarte a ti también:

1. Aléjate momentáneamente del caos y date un espacio.

Cuando se detona un problema que produce un alto impacto, es importante hacer el esfuerzo de controlar impulsos. Es recomendable salirse del escenario haciendo una caminata con respiraciones profundas y pausadas para ayudar al cerebro a procesar el hecho. Al quedarse en el escenario se puede perder la valiosa oportunidad de resolver el reto.

2. Identifica la emoción.

Las emociones son respuesta naturales a diversos estímulos. Es necesario identificar si se está enojado, triste, efusivo, colérico. Al identificar lo que nos está moviendo internamente, será más sencillo calmarse y establecer un equilibrio interior. Es importante darse cuenta que la reacción que se tenga frente al obstáculo es el verdadero enemigo -no el obstáculo en sí-. Para lograr este paso es preferible sentarse en la banca de un parque o en un lugar tranquilo, aislado del problema. No olvides que las respiraciones son esenciales en esta fase.

3. Plantéate hacia dónde quieres ir a partir de este momento.

Al apagar el sistema reactivo y generar paz interior, se estará en posibilidad de analizar lo que se quiere lograr. Para ilustrar este punto pondré como ejemplo el ejercicio que hice frente al problema que enfrenté con mi entonces esposo. Me encontraba muy enojada y con deseos inmensos de seguir mis impulsos provocados por el desencanto. Me aparté de la escena y me permití llorar en privado a fin de liberar la energía contenida. Hice varias respiraciones y busqué al máximo no herirme a mí misma con dudas y estereotipos. Me costó mucho trabajo. Durante los días posteriores tuve la suficiente calma para analizar el problema desde la objetividad y la autoestima. Esto me permitió precisar con toda claridad mi postura moral y emocional y externar sinceramente cuáles fueron los límites que fueron transgredidos. En ese momento decidí a dónde quería ir a partir del conflicto. Decidí aceptar la realidad, sin autoengaño. Me lo debía. Opté por romper con una relación de abuso y maltrato psicológico de muchos años. Vi un camino alternativo para mejorar mi situación como mujer. Me vi a mí misma en una situación mejor. Es imprescindible auto-motivarse.

4. Identifica cuál es la situación actual.

Para estar en posibilidad de salir de una situación caótica o de resolver un problema, se hace necesario identificar con qué herramientas se cuenta para elegir un camino que permita superar el obstáculo. En mi caso, la situación no era nada favorable, y teniendo fibromialgia mediante la cual se presentan episodios de angustia o inseguridad, la ruta para resolver el problema no parecía ser muy apetecible. Era el divorcio o bien quedarse al lado de un hombre que finalmente optó por seguir un camino de mentira y corruptelas. El divorcio era la única salida viable si quería seguir siendo yo misma, respetando la verdad y la transparencia que me han identificado. Analizar la situación actual implica saberse capaz, fuerte, valioso(a), con la suficiente autoestima, que si no se tiene clara; hay que trabajarla. Ejemplo: Si tu impedimento para tomar la decisión es dinero, ¿Qué sabes hacer que pueda interesarle a otros para que te compren tus productos o servicios y generar recursos? Piensa bien ¿qué cosas te apasionan y dejaste de hacer antes de enfrentarse al conflicto o someterte a una relación infértil? ¿Sabes pedir ayuda para cuando lo necesitas? ¿Cuentas con la suficiente humildad para decir, -necesito ayuda- a quienes de verdad te quieren y te apoyan?. Estas y algunas otras preguntas deberían considerarse para ubicar la situación ya que forman parte del punto de partida para la recuperación.

5. Observa cuáles son las posibles soluciones de las que dispones

La terapia psicológica como ayuda al tratamiento de Fibromialgia

Siempre hay una salida. Aunque en ocasiones parecería que no la hay, la verdad es que siempre se abre una puerta para hacerle frente a los retos.  Saber enfrentar el miedo que nos nubla la razón es un paso vital. Uno de los ingredientes más importantes también es la apertura a nuevas ideas que pueden aportar otras personas o bien haciendo una investigación calmada de los posibles caminos como son el diálogo asertivo, la comunicación efectiva, analizar tu FODA personal, acudir a terapia psicológica, entre otras muchas opciones.

6. Asume la responsabilidad de ti misma, de ti mismo.

Es común que cuando se está asustado por un conflicto, se quiera evadir la forma de solucionarlo. ¡No te apaniques! Es un mecanismo de defensa de la mente muy natural en las personas. Cuando esto sucede se tiende a responsabilizar a los demás por lo que nos pasa. Cuántas veces no hemos escuchado personas que culpan a los gobiernos, a los suegros, a la hermana, al vecino ¡al perro! por lo que les pasa. En la medida que se acepte que toda situación ocurrida no viene de la nada, sino de situaciones que se han ido anunciando se tendrán mayores posibilidades de resolverlo pronto. Por lo contrario, cuando por miedo a enfrentar se han dejado pasar situaciones delicadas es muy probable que se hagan más difíciles de resolver. Siempre digo a mis hijos, nada es más delicioso que hacerse cargo de uno mismo pues se cuenta con la certeza del camino por recorrer.

7. Define el objetivo y pon fecha a lo que exactamente vas a hacer.

Para sentir la seguridad y control de la situación, es necesario poner un objetivo claro, específico y alcanzable, al mismo tiempo de poner la fecha en la que deseas alcanzarlo. Por ejemplo: Si tu deseo es estudiar algún idioma, entonces define el objetivo de forma específica. -En un mes estaré estudiando el inglés en la academia X a fin de poder usarlo en mis viajes-. Si tu objetivo es más profundo, aplica la misma estrategia. En mi caso, una vez analizado los puntos anteriores, decidí una fecha específica para la firma del divorcio y tuve que trabajar fuertemente por ello. El logro de mi objetivo, me ha dado una gran satisfacción personal porque implica que he crecido más frente a mí misma. Ahora soy más fuerte.

Los pasos anteriormente planteados son elementos auxiliares de apoyo, no son la fórmula mágica. Son pasos que como Coach le han permitido a mis Coachees con fibromialgia mantener la calma, evitar más estrés, controlar sus emociones, identificar sus fortalezas y debilidades, para tomar acciones concretas en favor de su salud mental, emocional, espiritual y por ende disminuir los efectos nocivos por la ansiedad.

Espero que estos pasos sean de utilidad para momentos críticos. Siempre he dicho que todo ello nos ayuda a crecer pues finalmente son experiencias que acumulan sabiduría y mayor capacidad de adaptación. Recuerda que tienes el poder de transformar las cosas y al conocerte mejor, podrás tener mayor control en diversas situaciones.

Si tienes dudas o comentarios, compártelos en la barra de abajo y estaré encantada de leerlos y contestarlos.

Feliz miércoles.

María Isabel Coach Cognitivo

 


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